Construimos educación que empieza con un problema real, no con un temario. Para empresas que necesitan equipos capaces de resolver, y para una nueva generación que quiere aprender en serio.
Aldea opera en dos frentes que se alimentan entre sí: capacitación corporativa de alto impacto y una propuesta académica que reformula el bachillerato y la universidad. Ambas se construyen con el mismo principio: el reto antes que la herramienta.
Programas de capacitación en IA productiva con certificación STPS, diseñados a la medida del giro y la operación. Sin cursos enlatados. Con entregables reales al cierre de cada bloque.
Bachillerato y Universidad de Innovación. Una arquitectura educativa organizada por clústeres temáticos, con microcredenciales acumulables y un modelo pedagógico documentado.
Después de años enseñando matemáticas a adolescentes, llegué a una conclusión incómoda: los alumnos no odian la materia, odian no saber para qué sirve. La explicación primero y el ejercicio después es el orden que hereda la educación tradicional, y es precisamente el orden que mata la curiosidad.
Aldea invierte la secuencia. Cada jornada —en una empresa o en un aula— abre con un problema que el participante no puede resolver con lo que ya sabe. Solo entonces aparece el concepto, la herramienta, el procedimiento. Lo que llega después no es información: es la respuesta a una pregunta que el participante ya se está haciendo.
Este principio no es retórica de marca. Es la regla operativa que filtra cada curso, cada módulo, cada microcredencial, cada material que produce Aldea. Si una pieza educativa no cumple este principio, regresa a rediseño sin negociación posible.
De esa disciplina sale lo que distingue a un egresado de Aldea o a un equipo capacitado por Aldea: la capacidad demostrada de resolver problemas que nunca antes había visto.
Toda experiencia educativa de Aldea cumple las cinco capas o no es Aldea. El MEV articula diez tradiciones pedagógicas —del lasallismo a la personalización con IA— en una arquitectura coherente que se traduce en doce reglas operativas verificables.
La persona como centro. Dignidad, historia y vocación. Acompañamiento humano y reconocimiento del perfil único de cada estudiante.
Reto auténtico, aula invertida, ABP colaborativo, metodologías activas y enfoque STEAM. La jornada como secuencia con sentido.
IA, big data y aprendizaje adaptativo al servicio del aprendizaje. La tecnología amplifica al docente, no lo reemplaza.
Tres velocidades de feedback: gamificación al minuto, rúbrica formativa a la semana, microcredencial al mes. Reconocimiento con valor real.
Nadie aprende solo, nadie se queda atrás. Squads multidisciplinarios, mentoría entre pares y proyectos con destinatario real.
Capacitación in-company en herramientas de inteligencia artificial generativa. STPS-certificada, con entregables reales por bloque y diseñada para tres perfiles que necesitan aprovechar la IA de forma muy distinta.
Tres sesiones de tres horas con dinámica grupo mixto → grupos por especialidad → grupo mixto. Adaptado al giro de la empresa, con casos reales de cada área operativa.
Diseño de experiencias de aprendizaje asistidas por IA. Desde la planeación hasta la evaluación formativa. Cómo liberar tiempo docente para el acompañamiento humano.
Workshop intensivo para freelancers y consultores que buscan duplicar su capacidad de entrega sin aumentar su equipo. Flujos de trabajo automatizados.
Nuestra propuesta educativa de grado. Bachillerato y Universidad de Innovación. No se trata de memorizar, sino de dominar los clústeres de conocimiento que están redefiniendo el mundo.
Un bachillerato enfocado en el desarrollo de habilidades críticas, pensamiento computacional y emprendimiento. Los alumnos no solo cursan materias, resuelven clústeres.
Carreras diseñadas por clústeres acumulables. El estudiante construye su perfil profesional a través de retos empresariales y tecnológicos de alta complejidad.