Existe un adagio cínico pero estadísticamente preciso en la industria de la seguridad informática: existen dos tipos de empresas, las que ya han sido hackeadas y las que aún no saben que lo han sido. Para un emprendedor joven, la ciberseguridad suele visualizarse como una muralla medieval diseñada para mantener a los bárbaros fuera. Sin embargo, en el panorama actual de amenazas persistentes avanzadas, esa mentalidad es obsoleta. La verdadera ventaja competitiva hoy no es la impenetrabilidad, sino la Ciber-Resiliencia: la capacidad de una organización para recibir un golpe digital devastador, mantener sus operaciones esenciales vivas y recuperarse más fuerte que antes. El “Día Cero” es el del ataque, pero el futuro de tu empresa se define en el “Día Uno”, esas primeras 24 horas críticas donde el pánico es el enemigo más letal.
El escenario del día después es caótico y se conoce como la “niebla de guerra”. Según el informe Cost of a Data Breach de IBM, el tiempo promedio para identificar y contener una brecha es de 277 días, pero cuando el ataque es evidente (como un ransomware que bloquea tus pantallas), la reacción inmediata suele ser visceral y errónea. Muchos fundadores cometen el error instintivo de apagar todos los servidores o desconectar la red frenéticamente. Expertos forenses advierten que esta acción puede destruir la evidencia volátil necesaria para entender cómo entraron los atacantes y, peor aún, puede corromper bases de datos que estaban intactas. La ciber-resiliencia dicta que el primer paso es la contención aislada, no la destrucción del entorno, activando un Plan de Respuesta a Incidentes (IRP) que debió haber sido ensayado con la misma rigurosidad que un simulacro de incendio.
Un caso de estudio monumental en resiliencia fue el ataque del malware NotPetya al gigante naviero Maersk. En cuestión de minutos, la compañía perdió toda su infraestructura de TI global: 4,000 servidores y 45,000 PCs quedaron inoperables. La empresa no tenía forma de saber qué contenedores estaban en qué barcos. Su supervivencia no dependió de un antivirus, sino de su capacidad de operar manualmente durante diez días y de una casualidad afortunada: un controlador de dominio en Ghana estaba desconectado de la red por un apagón eléctrico local, salvaguardando la única copia limpia de su directorio activo. Este ejemplo enseña a los emprendedores que la resiliencia incluye tener copias de seguridad inmutables y desconectadas (air-gapped), y la capacidad operativa de volver al lápiz y papel si es necesario para no detener el negocio.
Más allá de lo técnico, el desafío más grande del “Día Uno” es la comunicación. Aquí es donde la reputación de la startup vive o muere. La tentación de ocultar el incidente es inmensa, como lo intentó hacer Uber en 2016 al encubrir una brecha masiva y pagar a los hackers para que borraran los datos, una decisión que resultó en escándalos legales y una erosión masiva de confianza años después. La ciber-resiliencia exige “transparencia radical”. Notificar a los clientes, inversores y reguladores proactivamente, controlando la narrativa antes de que se filtre en la prensa, demuestra madurez y control. Los clientes pueden perdonar una vulnerabilidad técnica, pero raramente perdonan el engaño deliberado sobre la seguridad de sus datos personales.
Finalmente, el día después del ataque plantea el dilema ético y financiero del ransomware: ¿pagar o no pagar? Aunque el FBI y las agencias internacionales desaconsejan tajantemente el pago, la realidad empresarial es compleja. Sin embargo, los datos sugieren que pagar no garantiza la salvación. Una gran proporción de empresas que pagan el rescate son atacadas nuevamente por el mismo grupo o uno diferente poco tiempo después, ya que se han marcado a sí mismas como “pagadores”. Además, las herramientas de desencriptación proporcionadas por los criminales suelen ser defectuosas y lentas. La verdadera resiliencia financiera implica tener pólizas de ciber-seguro adecuadas y una arquitectura de recuperación ante desastres que permita restaurar el sistema desde un punto limpio, haciendo que la extorsión del atacante sea irrelevante. En la Aldea Emprendedora, enseñamos que sobrevivir a un hackeo es una prueba de fuego; si sales de ella con honestidad y rapidez, tu marca puede incluso ganar valor a los ojos del mercado.
Referencias
IBM Security. (2023). Cost of a data breach report 2023. IBM Corporation.
Greenberg, A. (2019). Sandworm: A new era of cyberwar and the hunt for the Kremlin’s most dangerous hackers. Doubleday.
National Institute of Standards and Technology. (2018). Framework for improving critical infrastructure cybersecurity (Version 1.1). U.S. Department of Commerce.







